Por definición, el término "fenómeno" se aplica a los aspectos de las cosas que se pueden experimentar o medir, por lo que usarlo en referencia a objetos intangibles no es la mejor decisión (recordando el artículo anterior)... mejor sería hablar de "sucesos", "eventos" o "acontecimientos". Supondré que tales eventos reales no observables de hecho son muy reales, y los llamaré "inapreciables"... se trata sólo de un nombre; buscando alguno, el primero que se me ocurrió fue "inconstatable", pero resultó difícil de escribir o pronunciar :S. También me gusta "imperceptible"...... Kant tenía su propia palabra para describir objetos no fenoménicos (ver referencias, "noúmeno"), sin embargo se trata de una definición con la que no creo beneficiarme.
En fin, haré un breve repaso de las ideas que me hicieron un día reafirmar la posibilidad de los inapreciables... mientras iba de camino al supermercado chino, jeje. Mi intención aquel día fue buscar un algoritmo o autómata que pueda instruir a una máquina cómo comprender "el estado natural de su entorno"... o, básicamente, encontrar un programa que aprenda por sí mismo a distinguir lo que es real de lo que NO.
Mi plan inicial tuvo que ver con un robot que dispusiera de una red neuronal artificial, que aprendiera por refuerzo o por "backpropagation". Fue un ingenuo bochazo, algo así como: "la máquina podría aprender a partir de los ejemplos que se le presentan en el día a día, considerar a sus inputs como objetos reales y tomar decisiones a partir de lo percatado previamente, todo en tiempo real". Claro que si usaba una red neuronal supervisada para el diseño de mi artefacto NO supervisado, ja, además de ejemplos de manifestaciones (reales), la máquina debía contar con modelos irreales. Sólo de esta manera podía encontrar un patrón que le permitiera distinguir ambas cuestiones. He ahí el problema: de dónde sacar tales modelos?! Pues, tales NO existen, son ficticios! Cómo aprender de algo que no se puede percibir?!
Entonces, mientras caminaba por algún barrio de Córdoba, hice borrón y cuenta nueva. Para programar una máquina a solucionar cierto problema, una buena práctica es pensar como lo resolverías vos mismo, u algún otro humano... "¿Cómo incorporo YO que algo es real? ¿Cómo sé cuando algo no lo es? Y bueno, tengo memoria de lo que haya observado, escuchado, tocado, sentido en el pasado, y a ese conjunto de sensaciones lo considero real. Pero como nunca he visto un unicornio, debo asumir (aunque no lo he probado) que no existen." Pero entonces, ¿podemos efectivamente saber cuándo cierto suceso es real? Bueno, NO, porque tal como pensó Popper y otros filósofos y no filósofos como yo ( :D ), es imposible experimentarlo todo.
Es lo que pasa con las ciencias exactas: por ejemplo, si bien aseveramos que todos los objetos con masa crean un campo gravitatorio, nunca nadie logró analizar toda la masa del universo como para asegurarlo. Incluso si fuese verdad, tal experimento sería imposible, por lo que no es factible demostrar nuestra sentencia. Sin embargo, existe claramente la posibilidad de negarla en el futuro... y tal negación se logra simplemente encontrando algún elemento masivo que NO produzca un campo gravitatorio. Se dice que nuestro enunciado es falsable. Automáticamente recordamos lo que presenté en el artículo anterior: si observamos lo opuesto de x, es claro que x NO es real.
En las ciencias que no son exactas, como la biología o la zoología, suele ocurrir algo similar, pero este caso es más interesante. Algunos estudios podrían asegurar que "algunos lobos pueden recorrer hasta 100 km en busca de una presa" (lo leí en una web con info que no considero confiable; no es referencia, aunque no viene al caso). Pero que ningún zoólogo haya observado una mosca capaz de resolver un juego de Sudoku, NO significa que un insecto con tales propiedades no exista. De hecho, parece haber una infinidad de cosas que podrían SER y no las descubrimos. Y a ello me refiero con los inapreciables.
La lógica matemática nos enseña, entre muchas otras cosas, que la cantidad de verdades acerca de la teoría que involucra a la aritmética de Peano (ejemplificando) es inmensa. "Inmensa" en esta ocasión significa una cantidad mayor al cardinal de los números naturales, que es infinito, claro... Pero que los naturales sean infinitos no implica que no haya conjuntos estrictamente más grandes que N. O sea, hay infinitos más grandes que otros, y se los llama "números transfinitos". Se le dice alef-0 a la cantidad de números naturales. Pero las matemáticas también nos enseñan que la cantidad de demostraciones formales que podemos escribir acerca de la aritmética en papel, computadora o cualquier otra herramienta que para su uso requiera de un lenguaje formado por símbolos, es alef-0. O sea que hay tantas demostraciones como números naturales (de hecho, esto significa que podríamos enumerarlas a todas... la primera prueba es "tal", la segunda es "tal otra", etc), por lo que hay más verdades que pruebas. En definitiva: hay verdades de la aritmética que no se pueden probar.
De aquí a que nos preguntemos algo: ¿cuál es el cardinal del conjunto formado por todos los eventos reales? ¿Hay una cantidad infinita de ellos? Yo supongo que la respuesta a la última pregunta es positiva. Pero entonces, ¿ese infinito es mayor que alef-0? Esto lo dudo, pero no mucho, jeje... ¿qué tal si lo fuera? En tal caso, las matemáticas no podrían abordar el problema de decidir el "valor de realidad" de algunas cosas. Pero ¿un humano, con su cuerpo y mente, sí podría? Bueno, esta pregunta forma parte de una enorme discusión filosófica llamada "el problema de la mente-cuerpo"... Podrás ver que hay muchas preguntas. Analicemos a continuación algunos posibles escenarios...
1) Supongamos por un momento que hay tantos acontecimientos efectivos como números naturales... lo veo muy factible! Pero no concibo la idea de que un conjunto de personas (ya sea una sola o muchas) pueda experimentar una cantidad infinita de sensaciones, en períodos de tiempo y espacio limitados. Por ende, los inapreciables existirían, y serían aquellos objetos que están ahí, pero fuera del "alcance" de todo ensayo por falta de dimensiones. Pfff, claro que no podría poner un ejemplo de algún objeto que no podría observar!
2) Supongamos que somos simplemente máquinas que procesan información tal como lo hacen los ordenadores, dotados de una especie de lenguaje (como los lenguajes de programación). O simplemente imaginemos que la mente humana es capaz de computar cierto proceso siempre y cuando una computadora pueda hacerlo. Pero, ahora supongamos que la cantidad de eventos reales es MAYOR a la de los números naturales... sería obvio que los inapreciables existen, y son aquellas cosas que no podemos "comprender" (o procesar). Si bien no puedo dar un ejemplo, podríamos pensar en esta incapacidad como la imposibilidad de un ordenador de decidir si cierto predicado indecidible es cierto o falso (suele ocurrir que la máquina queda atascada en un bucle eterno).
3) Extendiendo el punto 2, ¿qué tal si somos más que máquinas pero aún así limitados? Supongamos que nuestra mente es más expresiva que cualquier lenguaje (incluso el de la lógica) y puede tratar con problemas más complejos. Aún así, no creo que el conjunto de cosas que pueda entender una mente sea ilimitado. Con ilimitado en este caso me refiero no a infinito, pero sí a "universal". No creo que la colección de objetos que podamos comprender sea "total" (si tal cosa es real, valga la redundancia!). Es decir, que habrá acontecimientos que ocurren fuera de este conjunto, que serán incomprensibles para cualquier mente... he allí los inapreciables.
Para concluir, me quedan algunas dudas acerca de la existencia de los "inapreciables", sin embargo no parecen ser grandes. Creo que estas cosas son un hecho, y fascinantes como también estremecedoras. En definitiva (ya no usamos el término "fenómeno"), se trata de sucesos reales que no se pueden percibir. ¿No da un poquito de miedo? A mi sí!
"Referencias" y datos locos:
http://es.wikipedia.org/wiki/Fenómeno
http://es.wikipedia.org/wiki/Noúmeno
http://es.wikipedia.org/wiki/Red_neuronal_artificial
http://es.wikipedia.org/wiki/Falsabilidad
http://es.wikipedia.org/wiki/Número_transfinito
http://es.wikipedia.org/wiki/Independencia_lógica
http://es.wikipedia.org/wiki/Problema_mente-cuerpo#El_problema_mente-cuerpo
http://es.wikipedia.org/wiki/Lenguaje_formal
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martes, 18 de octubre de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Real o imaginario?
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| Kurt Gödel |
Sin muchas vueltas, propongo imaginar una analogía entre la lógica y la "esencia" de todo aquello que es observable. Lo último tiene que ver con los objetos de estudio de las ciencias fácticas...
1) En la lógica, una sentencia puede ser verdadera o puede ser falsa.
Análogamente, en la naturaleza, una idea u objeto puede ser real o imaginario, puede existir o no.
2) En la lógica, "probar" o demostrar la veracidad de una sentencia es encontrar una prueba formal que asevere que tal sentencia es verdadera. Una prueba es similar a un algoritmo; es una sucesión de pasos que permiten resolver el problema: "es una sentencia verdadera?" Claro que si demostramos tal fórmula no quedan dudas de que es cierta.
En la naturaleza, decimos que algo es real cuando lo observamos. Es decir, si encontramos una forma de medir x, ya sea directamente con alguno de nuestros sentidos o por medio de instrumentos (como lo hace la ciencia), queda claro que x es real. A veces la ciencia suele generalizar usando la inducción, pero no viene al caso: si yo observo que un vaso cae de una mesa y se rompe, es claro que resultado "vaso roto" es real (a menos que sea mental y seriamente insano, jeje).
3) En la lógica, "refutar" una sentencia es probar que su opuesta es verdadera. Es el único método que existe para demostrar que tal fórmula es falsa: la ausencia de pruebas no hace a la idea incierta.
Análogamente, en la naturaleza, si observamos un fenómeno opuesto a x, queda por sentado que x NO es real. Por ejemplo, es claro que si veo a mi vecino caminando por la calle (y otros vecinos lo ven, asegurando que no estoy de la cabeza :P), definitivamente NO se encuentra en su casa; y eso es muy real.
4) Finalmente, llegamos al punto más interesante. En la lógica, recordando lo que está escrito en la introducción de este artículo, algunas sentencias son verdaderas, pero no se pueden probar (ni refutar, claro, ya que así serían falsas). Un caso es el de la sentencia "esto no se puede probar"; para más información, recomiendo leer la sección "esbozo de prueba para el primer teorema" en la referencia a "teoremas de incompletitud". Esto significa que NO existe una sucesión de pasos que resuelvan el problema de afirmar que la fórmula sea cierta... aún cuando sea una gran verdad.
Este es un (gran) problema de la lógica, una clara limitación... para algunos incómoda, desagradable; para otros como para mi, apasionante por sus implicaciones.
Análogamente, no sería tan descabellado pensar que haya fenómenos naturales REALES que NO se puedan observar. Después de todo, observar x es encontrar una forma de medir x. Que no seamos capaces de hallar tal método de medición, o incluso que no exista no significa que x sea imaginario o irreal.
Teniendo muy en cuenta esta analogía como un posible isomorfismo ( :P ), opino que es tiempo de echar un ojo al método científico OTRA VEZ, que está tan asociado a la observación. Además, algunas conjeturas sugestivas se consideran "no falsables" por el simple hecho de tratar sucesos no observables, con lo que automáticamente son etiquetadas con desprecio como "pseudociencia".
Qué tal si buscamos otro procedimiento para examinar la realidad? Recién el siglo pasado nos topamos con la llamada "revolución indeterminista", que nos dio una gran lección que aprendimos a medias. Quizá sea momento de volver a la metafísica y de recordar sus fines; no nos olvidemos de la filosofía. Pero tomemos la cuestión con pinzas... no vaya a ser que regresemos a la fe, ahora que sabemos que es una excusa conveniente para algunos pocos.
Mucha más info interesante, accediendo por los siguientes vínculos:
http://es.wikipedia.org/wiki/Falsacionismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Kurt_Gödel
http://es.wikipedia.org/wiki/Teorema_de_incompletitud
http://es.wikipedia.org/wiki/Razonamiento_inductivo
http://es.wikipedia.org/wiki/Ciencias_f%C3%A1cticas
http://es.wikipedia.org/wiki/Metaf%C3%ADsica
http://sociedadytecnologiaculnocg8.wordpress.com/revolucion-cientifica/revolucion-indeterminista/
El tema da para muchos posts...
Javier Alejandro Gallo, Córdoba, Argentina, 25 de Julio de 2011.
miércoles, 12 de mayo de 2010
¿Qué es ser un Artista?
Esta parece una pregunta de esencia metafísica, pero no tendrá más que respuestas maliciosamente prácticas. Primero debo entender que no alcanza con sentirlo o decirlo. Debo lograr que quienes me rodean me consideren un artista y alimentar esa concepción a la máxima cantidad posible de integrantes de los grupos de poder “artístico”.
Es de vital importancia, al menos en los primeros tiempos, mientras construyo mi propio mito: asistir a todo sitio donde se reúna la crema del club del arte. Nadie se detendrá en un poeta que escribe líneas en una oficina, en un músico que no está donde deben estar los músicos o en un pintor que no desfila por exposiciones ajenas.
Hay condimentos no indispensables pero que pueden jugar a favor a la hora de recibirme de artista: una niñez triste, una adolescencia taciturna, momentos de depresión, desengaños y hasta algún intento de suicidio ayudarán a crear mi imagen de espadachín precoz ante los incontinencias del vivir.
Por supuesto que debo recordar haber pasado hambre, no tanto por cuestiones económicas ya que no poseer abolengo tarde o temprano se paga, pero si hablaré del ruido de mis tripas cuando decidí hacerme al mundo con mi arte debajo del brazo y una manta atada a una rama seca. A la gente le gusta pensar “pasaba hambre y ahora todos le invitarían a cenar”. por José M. Pascual
Ahora bien, ¿qué podría opinar yo? Si bien estas palabras que, de por casualidad encontré, son la esencia de un arte que caracteriza más que nada al arte plástico, podría tratarse de una definición de arte en sentido estricto. Pues bien, se habla de una importancia extrema el haber experimentado sentimientos, en cierta manera, oscuros, pero ese sentimiento no es rígidamente una capa de la irracionalidad. ¿Por qué no dar lugar al arte en la conciencia? pues de ella necesitamos para crear, y he aquí una palabra clave: CREAR. Podemos crear música, melodías, metáforas, estrofas, cuentos, batallas internas. incluso podemos crear a partir de una musa x, es decir podemos crear por inspiración. Se trata de crear a partir del conocimiento. Pues si no conocemos cómo escribir una partitura, jamás podríamos plasmar el arte musical en hoja. Pues si no conocemos a fondo un vocabulario vasto y rico, no tendremos muchas oportunidades de extendernos a través del papel. Crear también es jugar, ya sea lúdicamente o no, pues para muchos resulta una profesión. Más allá de todas estas cuestiones PENSAR también es parte intrínseca del arte y fuimos dotados con un amplio pensamiento que supera cualquier frontera, aunque obviamente presenta limitaciones. Crear teorías es el arte del científico, que encuentra de por casualidad o son producto de una investigación guiada. El sentimiento que favorece la creación en este ámbito del arte es un sentimiento oscuro que se podría llamar incertidumbre. Pues no es, si no, el movimiento que impulsa la duda y que conlleva la necesidad de saciar una sed en cierta manera metafórica.
El arte musical, la literatura, la pintura, el baile son artes muchas veces natos que se van complejizando paralelamente a la complejización de nuestro cerebro y mente. Considero también que la sed de investigar también puede ser nato. La incertidumbre es nuestra mejor amiga ¡Cómo negarlo!.Gracias a ella puedo indagar, inferir, aseverar, sin embargo es también mi enemiga, pues me muestra el amplio espectro del conocimiento a tal punto que se muestra infinito, imposible de alcanzar. También me muestra lo impotente que puedo llegar a ser al reconocer la limitación de mi cerebro. Mientras más trato de conocer, más me alejo de lograr el conocimiento absoluto. Muchos creen que la ignorancia también es un don y que hace en parte la felicidad, pues desconocer me impide pensar y permanecer estanco a un presente caminando en línea recta sin preguntar ese complicado por qué. Pero la ignorancia mata porque nos vuelve triviales, sin sentido, o con una esencia circunscrita y ahora me pregunto: ¿Cuán lejos podríamos llegar? son relaciones totalmente asimétricas, pues la ignorancia me vuelve un don nadie porque limita mi estimulación, mi vocabulario, mi supervivencia. La investigación me traza un camino infinito donde nunca termino de caminar, pero se trata de un proceso dinámico, pues aunque nunca llegue al final, me voy nutriendo. Mientras más investigo, más me pregunto, mientras más pregunto más conozco, mientras más conozco, más amplio es mi espectro, mientras más amplio, más olvido lo trivial, mientras más olvido lo trivial, más penetro en mi mente, mientras más ahonde en ella, más loco me vuelvo, pero esa locura es la que me mantiene vivo. Entonces cómo negar que puede ser un sentimiento la incertidumbre. El arte entonces también puede encontrarse en la conciencia, porque nos alejamos de lo banal y ahondamos hasta encontrarnos con el sentimiento que mejor describe la investigación. la literatura, la música, la pintura marcan un estilo, pues la ciencia también. Se crean formas de vidas y uno es libre de elegir cuál de todas ellas tomar. No hay críticas, no hay verdad. Sólo sentimientos que impulsan a crear de manera diversa y esa diversidad es la que nos hace especiales e insignificantes, pues somos uno más entre muchos frente a una completa inmensidad.
Romina Oronel (emilseoro2009@hotmail.com)
Es de vital importancia, al menos en los primeros tiempos, mientras construyo mi propio mito: asistir a todo sitio donde se reúna la crema del club del arte. Nadie se detendrá en un poeta que escribe líneas en una oficina, en un músico que no está donde deben estar los músicos o en un pintor que no desfila por exposiciones ajenas.
Hay condimentos no indispensables pero que pueden jugar a favor a la hora de recibirme de artista: una niñez triste, una adolescencia taciturna, momentos de depresión, desengaños y hasta algún intento de suicidio ayudarán a crear mi imagen de espadachín precoz ante los incontinencias del vivir.
Por supuesto que debo recordar haber pasado hambre, no tanto por cuestiones económicas ya que no poseer abolengo tarde o temprano se paga, pero si hablaré del ruido de mis tripas cuando decidí hacerme al mundo con mi arte debajo del brazo y una manta atada a una rama seca. A la gente le gusta pensar “pasaba hambre y ahora todos le invitarían a cenar”. por José M. Pascual
Ahora bien, ¿qué podría opinar yo? Si bien estas palabras que, de por casualidad encontré, son la esencia de un arte que caracteriza más que nada al arte plástico, podría tratarse de una definición de arte en sentido estricto. Pues bien, se habla de una importancia extrema el haber experimentado sentimientos, en cierta manera, oscuros, pero ese sentimiento no es rígidamente una capa de la irracionalidad. ¿Por qué no dar lugar al arte en la conciencia? pues de ella necesitamos para crear, y he aquí una palabra clave: CREAR. Podemos crear música, melodías, metáforas, estrofas, cuentos, batallas internas. incluso podemos crear a partir de una musa x, es decir podemos crear por inspiración. Se trata de crear a partir del conocimiento. Pues si no conocemos cómo escribir una partitura, jamás podríamos plasmar el arte musical en hoja. Pues si no conocemos a fondo un vocabulario vasto y rico, no tendremos muchas oportunidades de extendernos a través del papel. Crear también es jugar, ya sea lúdicamente o no, pues para muchos resulta una profesión. Más allá de todas estas cuestiones PENSAR también es parte intrínseca del arte y fuimos dotados con un amplio pensamiento que supera cualquier frontera, aunque obviamente presenta limitaciones. Crear teorías es el arte del científico, que encuentra de por casualidad o son producto de una investigación guiada. El sentimiento que favorece la creación en este ámbito del arte es un sentimiento oscuro que se podría llamar incertidumbre. Pues no es, si no, el movimiento que impulsa la duda y que conlleva la necesidad de saciar una sed en cierta manera metafórica.
El arte musical, la literatura, la pintura, el baile son artes muchas veces natos que se van complejizando paralelamente a la complejización de nuestro cerebro y mente. Considero también que la sed de investigar también puede ser nato. La incertidumbre es nuestra mejor amiga ¡Cómo negarlo!.Gracias a ella puedo indagar, inferir, aseverar, sin embargo es también mi enemiga, pues me muestra el amplio espectro del conocimiento a tal punto que se muestra infinito, imposible de alcanzar. También me muestra lo impotente que puedo llegar a ser al reconocer la limitación de mi cerebro. Mientras más trato de conocer, más me alejo de lograr el conocimiento absoluto. Muchos creen que la ignorancia también es un don y que hace en parte la felicidad, pues desconocer me impide pensar y permanecer estanco a un presente caminando en línea recta sin preguntar ese complicado por qué. Pero la ignorancia mata porque nos vuelve triviales, sin sentido, o con una esencia circunscrita y ahora me pregunto: ¿Cuán lejos podríamos llegar? son relaciones totalmente asimétricas, pues la ignorancia me vuelve un don nadie porque limita mi estimulación, mi vocabulario, mi supervivencia. La investigación me traza un camino infinito donde nunca termino de caminar, pero se trata de un proceso dinámico, pues aunque nunca llegue al final, me voy nutriendo. Mientras más investigo, más me pregunto, mientras más pregunto más conozco, mientras más conozco, más amplio es mi espectro, mientras más amplio, más olvido lo trivial, mientras más olvido lo trivial, más penetro en mi mente, mientras más ahonde en ella, más loco me vuelvo, pero esa locura es la que me mantiene vivo. Entonces cómo negar que puede ser un sentimiento la incertidumbre. El arte entonces también puede encontrarse en la conciencia, porque nos alejamos de lo banal y ahondamos hasta encontrarnos con el sentimiento que mejor describe la investigación. la literatura, la música, la pintura marcan un estilo, pues la ciencia también. Se crean formas de vidas y uno es libre de elegir cuál de todas ellas tomar. No hay críticas, no hay verdad. Sólo sentimientos que impulsan a crear de manera diversa y esa diversidad es la que nos hace especiales e insignificantes, pues somos uno más entre muchos frente a una completa inmensidad.
Romina Oronel (emilseoro2009@hotmail.com)
miércoles, 3 de marzo de 2010
Qué Misterio Ocultas?
La riqueza de la vida conlleva un gusto muy dulce gracias al misterio que resguarda. La metafísica investiga, saca sus propias conclusiones, pero ¿hasta qué punto podrías creer? Me resulta innegable suponer que todo lo existente e inexistente se traduce en una cuestión de fe o de creer, independientemente de la creencia religiosa, independientemente del ateísmo que invada cualquier corazón. Si bien el ateo no cree en algo como Dios, cree en una cuestión un tanto materialista, pues supongo que no tiene otro camino que aferrarse a lo observable, por lo tanto a lo científico y a la conducta de la propia naturaleza. Pero no solamente se trata de lo observable sino también de confiar en lo que los sentidos dicen. Pues bien como dicen algunos autores no se puede comprobar con total certeza la veracidad de lo que percibimos ya que se tiende un velo entre el sujeto y el objeto, debido, por supuesto a la estructura de la misma mente. ¡Cómo negar que nos relacionamos de manera indirecta con el mundo! A través de símbolos así como también interpretando los estímulos en bruto. No tenemos el poder suficiente para juzgar con total certeza lo que ha decidido creer una persona, pues todo evoluciona, todo se modifica. El mundo no yace estanco mirando fijo el horizonte. Somos parte de la naturaleza, nuestro cerebro es el tesoro más preciado, más complejo que podemos encontrar, mientras más complejo, más diverso. Difícil, la posibilidad de apelar a la unicidad de pensamiento. No creas ciegamente, no te entregues sin analizar, tampoco niegues encerrando tu conocimiento en una caja de cristal, aprende a ser crítico, aprehende de la diversidad, pues muchos misterios no se han resuelto. Sólo el tiempo decidirá revelar o no verdades y del ingenio que tenga el mismo hombre de llegar. Dios no juega a los dados (Einstein) sino a las escondidas (Woody Allen).
Romina Oronel (emilseoro2009@hotmail.com).
Romina Oronel (emilseoro2009@hotmail.com).
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