jueves, 20 de agosto de 2009

Día de la Diversidad de 2007.

Este es un discurso (por decirlo de alguna manera) presentado por amigos el 24 de noviembre de 2007, introduciendo el "día de la diversidad". Ese día se festejó con una reunión de compañeros en mi departamento. Este año se volverá a festejar, aunque existe la posibilidad de que sea una "congregación" más popular, jeje :P.


Decidimos festejar la diversidad por varias razones, principalmente por su belleza y su sentido práctico.
Muchas veces nos gusta preguntarnos como sería todo si fuéramos iguales, como si la igualdad fuera una especie de justicia. Pero resulta que si todo fuera constante, el universo, y todas las cosas en él, prácticamente no podrían haber existido, justamente porque no existiría la variación de las cosas y por lo tanto no podría haber cambios. En otras palabras, sin diversidad no habría tiempo, ya que la diversidad es la firma del cambio. Es por esta razón que la diversidad, el cambio, es un concepto fundamental de la existencia impresa en el tiempo. Tanto en la cultura como en la naturaleza, abre roles, da razón de ser a las personas e individuos que se expresan de una forma particular porque existen quienes se expresan de diferente manera, y los define.
La diversidad intelectual es el pensamiento en “grises”. Muchas personas piensan en un par alternativas extremas pero no en sus posiciones intermedias. Desean llegar rápidamente a una conclusión definitiva sin saber que tal cosa no existe; las conclusiones son para después modificarlas y son esos pensamientos grises los que le dan diversidad a las distintas formas de pensar.
Sabemos que hay culturas destructivas y que en la naturaleza hay especies “destructivas”. Aunque no fuese su intención lo necesitan para sobrevivir y es difícil ver belleza en esas situaciones, más si nos toca a nosotros experimentar uno de esos desafortunados encuentros. También queremos salvar especies como si quisiéramos que las cosas nunca cambien, pero es de hecho la extinción la que refina a las especies que no se extinguen; la extinción es esencial para la diversidad. Este sentido paradójico de percibir la belleza de la diversidad es un buen ejemplo de diversidad intelectual, donde, frente a estas posturas hacer una conclusión definitiva es difícil por no decir imposible. Yo creo que esto, el sentido contradictorio de percibir la belleza de la diversidad, la hace más bella aún.
Claro está que la mayor parte de la belleza de la diversidad radica en que su lenguaje permanece constante. No podría ser de otro modo ya que una colección al azar de eventos, situaciones o individuos no sería considerado bello. Y ese lenguaje no son más que las leyes naturales que rigen la diversidad.
Elegimos, hoy, el 24 de noviembre el día de la diversidad porque en ese día Charles Darwin publicó el libro “Origen de las especies” y fue la primera vez que en la historia se usaba a la diversidad no como un tema principal sino como un concepto fundamental y central en la concepción de la realidad. La teoría de la evolución puede resumirse en tres premisas (copiadas textualmente del libro “La Aventura del Universo” de Timothy Ferris): “La primera se relaciona con la variación. Señala que todo individuo de cualquier especie determinada es diferente, que cada uno tiene, como diríamos hoy, una estructura genética distinta.[…] La segunda premisa de Darwin es que todos los seres vivos tienden a engendrar más vástagos de los que el medio puede sustentar.[…]La tercera premisa: que las diferencias entre los individuos sumadas a las presiones ambientales[…] afectan a la probabilidad de que un individuo determinado sobreviva un tiempo suficientemente largo como para transmitir sus características genéticas”.
La diversidad ya está presente en la primera premisa lo que reconfirma su carácter esencial, además de que nunca se usó ésta en un sentido tan amplio que abarque la naturaleza misma. En palabras de Darwin: “Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes facultades, fue originalmente alentada por el Creador en unas cuantas formas o en una sola. Y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando a partir de un comienzo tan sencillo, infinidad de formas cada vez más bellas y maravillosas”.
Hace mucho tiempo que escucho deseos de reconocer a la diversidad por parte de David, justificándolo, en realidad, con un fuerte deseo de tolerancia. Tolerancia que, según pienso yo, fue adquirida para la supervivencia en una convivencia numerosa, desde la niñez hasta el día de hoy. Y esta es la verdadera lección de la diversidad: aprender a tolerar y más importante aún a entender, que el hecho de ser distintos nos da a cada uno una razón de ser, porque hemos de demostrarle a la sociedad que nos tiende a encajar en cualquier estereotipo, que hay alternativas para ser y para vivir. Porque al fin y al cabo, cada ser es único e irrepetible, y esa es una verdadera lección que nos deja la diversidad.
A modo de cierre, los dejo con las palabras de Stephen Gould: “Somos la progenie de la historia, y debemos establecer nuestros propios caminos en el más diverso e interesante de los Universos concebibles: Un Universo indiferente a nuestro sufrimiento, y que, por lo tanto, nos ofrece la máxima libertad para prosperar, o para fracasar, de la manera que nosotros mismos elijamos.”.


Nicolás Ottero y David Baissero, noviembre de 2007.

2 comentarios:

CaRo dijo...

Flor de discurso se mandó Ottero! Yo guardé el original pero lo perdí, así que ahora te lo choreo jajaja en fin.

Saludos

kernel83 dijo...

Sí, está muy bueno.

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