miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Qué es ser un Artista?

Esta parece una pregunta de esencia metafísica, pero no tendrá más que respuestas maliciosamente prácticas. Primero debo entender que no alcanza con sentirlo o decirlo. Debo lograr que quienes me rodean me consideren un artista y alimentar esa concepción a la máxima cantidad posible de integrantes de los grupos de poder “artístico”.

Es de vital importancia, al menos en los primeros tiempos, mientras construyo mi propio mito: asistir a todo sitio donde se reúna la crema del club del arte. Nadie se detendrá en un poeta que escribe líneas en una oficina, en un músico que no está donde deben estar los músicos o en un pintor que no desfila por exposiciones ajenas.
Hay condimentos no indispensables pero que pueden jugar a favor a la hora de recibirme de artista: una niñez triste, una adolescencia taciturna, momentos de depresión, desengaños y hasta algún intento de suicidio ayudarán a crear mi imagen de espadachín precoz ante los incontinencias del vivir.
Por supuesto que debo recordar haber pasado hambre, no tanto por cuestiones económicas ya que no poseer abolengo tarde o temprano se paga, pero si hablaré del ruido de mis tripas cuando decidí hacerme al mundo con mi arte debajo del brazo y una manta atada a una rama seca. A la gente le gusta pensar “pasaba hambre y ahora todos le invitarían a cenar”. por José M. Pascual

Ahora bien, ¿qué podría opinar yo? Si bien estas palabras que, de por casualidad encontré, son la esencia de un arte que caracteriza más que nada al arte plástico, podría tratarse de una definición de arte en sentido estricto. Pues bien, se habla de una importancia extrema el haber experimentado sentimientos, en cierta manera, oscuros, pero ese sentimiento no es rígidamente una capa de la irracionalidad. ¿Por qué no dar lugar al arte en la conciencia? pues de ella necesitamos para crear, y he aquí una palabra clave: CREAR. Podemos crear música, melodías, metáforas, estrofas, cuentos, batallas internas. incluso podemos crear a partir de una musa x, es decir podemos crear por inspiración. Se trata de crear a partir del conocimiento. Pues si no conocemos cómo escribir una partitura, jamás podríamos plasmar el arte musical en hoja. Pues si no conocemos a fondo un vocabulario vasto y rico, no tendremos muchas oportunidades de extendernos a través del papel. Crear también es jugar, ya sea lúdicamente o no, pues para muchos resulta una profesión. Más allá de todas estas cuestiones PENSAR también es parte intrínseca del arte y fuimos dotados con un amplio pensamiento que supera cualquier frontera, aunque obviamente presenta limitaciones. Crear teorías es el arte del científico, que encuentra de por casualidad o son producto de una investigación guiada. El sentimiento que favorece la creación en este ámbito del arte es un sentimiento oscuro que se podría llamar incertidumbre. Pues no es, si no, el movimiento que impulsa la duda y que conlleva la necesidad de saciar una sed en cierta manera metafórica.

El arte musical, la literatura, la pintura, el baile son artes muchas veces natos que se van complejizando paralelamente a la complejización de nuestro cerebro y mente. Considero también que la sed de investigar también puede ser nato. La incertidumbre es nuestra mejor amiga ¡Cómo negarlo!.Gracias a ella puedo indagar, inferir, aseverar, sin embargo es también mi enemiga, pues me muestra el amplio espectro del conocimiento a tal punto que se muestra infinito, imposible de alcanzar. También me muestra lo impotente que puedo llegar a ser al reconocer la limitación de mi cerebro. Mientras más trato de conocer, más me alejo de lograr el conocimiento absoluto. Muchos creen que la ignorancia también es un don y que hace en parte la felicidad, pues desconocer me impide pensar y permanecer estanco a un presente caminando en línea recta sin preguntar ese complicado por qué. Pero la ignorancia mata porque nos vuelve triviales, sin sentido, o con una esencia circunscrita y ahora me pregunto: ¿Cuán lejos podríamos llegar? son relaciones totalmente asimétricas, pues la ignorancia me vuelve un don nadie porque limita mi estimulación, mi vocabulario, mi supervivencia. La investigación me traza un camino infinito donde nunca termino de caminar, pero se trata de un proceso dinámico, pues aunque nunca llegue al final, me voy nutriendo. Mientras más investigo, más me pregunto, mientras más pregunto más conozco, mientras más conozco, más amplio es mi espectro, mientras más amplio, más olvido lo trivial, mientras más olvido lo trivial, más penetro en mi mente, mientras más ahonde en ella, más loco me vuelvo, pero esa locura es la que me mantiene vivo. Entonces cómo negar que puede ser un sentimiento la incertidumbre. El arte entonces también puede encontrarse en la conciencia, porque nos alejamos de lo banal y ahondamos hasta encontrarnos con el sentimiento que mejor describe la investigación. la literatura, la música, la pintura marcan un estilo, pues la ciencia también. Se crean formas de vidas y uno es libre de elegir cuál de todas ellas tomar. No hay críticas, no hay verdad. Sólo sentimientos que impulsan a crear de manera diversa y esa diversidad es la que nos hace especiales e insignificantes, pues somos uno más entre muchos frente a una completa inmensidad.

Romina Oronel (emilseoro2009@hotmail.com)

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